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ciudad romana

EL TERRITORIO

Las Minas de lapis specularis

Geológicamente, el lapis specularis es una variedad de yeso conocida con el nombre de  selenítico. Se caracteriza por su estructura laminar, que permite obtener placas de exfoliación de grandes dimensiones, la facilidad de corte, y, sobre todo, su transparencia. En época romana, estas cualidades lo convirtieron en el material idóneo para un uso prioritario, el cerramiento de ventanas.

Las minas de lapis specularis más importantes del Imperio Romano se encontraban en el centro de Hispania, en la provincia de Cuenca. Su área de producción alcanzó un espacio de 100.000 pasos alrededor de Segobriga, unos 150 km de radio y una extensión de más de 70.000 km², siguiendo la referencia de Plinio el Viejo en su famosa obra “Historia Natural”:

centum millia passuum circa Segobrigam urbem (Plinio NH, XXXVI, 160).

La arqueología confirma la cita de Plinio, que hasta el momento localiza en el entorno de Segobriga  25 yacimientos en 15 municipios, como la mina de La Mora Encantada en Torrejoncillo del Rey.

La monumentalización de Segobriga estuvo estrechamente ligada con la exportación del lapis specularis, ya que su condición de capital de este distrito minero sólo puede explicar su gran desarrollo. Su situación en el entramado viario favoreció su exportación no sólo a Hispania sino también al resto de las provincias imperiales, a través del puerto de Carthago Nova (Cartagena, Murcia).

Otras ciudades romanas como la vecina Ercavica (Cañaveruelas)  también controlaron importantes complejos mineros de yeso, entre ellos la mina Cuevas de Sanario en Saceda del Río y Pozolacueva en Torralba.

Visita las minas

 

Los visitantes podrán conocer cómo eran estas explotaciones y el trabajo del lapis specularis en el futuro Centro de Interpretación situado en Osa de la Vega (Cuenca).

 

También pueden adentrarse en una aventura subterránea con la visita a las minas de lapis specularis.